Por detrás de cada comida, el callado trabajo en el campo

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En cada litro de leche, kilo de pan o porción de asado que consumimos en casa hubo oportunidad de trabajo para ciento de miles de personas en nuestro país.

Con estos productos todos ganamos no solo los que encuentran la oportunidad laboral en su directa explotación.

Es igual con otros rubros como el maíz, la soja, el trigo, la yerba, las hierbas medicinales, las frutas, etc., que generan la cadena de empleos que permite la oportunidad del trabajo a miles de compatriotas.

El asado dominguero que disfrutamos en familia y/o entre amigos es la oportunidad para otras tantas decenas de miles de paraguayos tengan la oportunidad de ganar su dinero y no solo el criador como algunos intentan hacer creer a los demás.

Cada rubro – leche, granos, frutas, carne, etc. – demanda mucho esfuerzo, incluso batallar contra la naturaleza (sequías interminables, lluvias excesivas, caminos clausurados) de modo que el litro de leche que destapamos cada mañana a la hora del desayuno en casa no es tanto así como el fruto que surge como por encanto en las góndolas de los supermercados sino la cadena de esfuerzos de gente que trabaja desde el campo hasta la ciudad.

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