Los paraguayos están olvidando a una de sus frutas

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En diciembreempiezan a madurar los pacuríes.

 

Apetecible, agridulce, de intenso color dorado, antigua fruta de los montes sudamericanos, el pacurí se niega a desaparecer del solar paraguayo por eso, aparece en los caminos, en las chacras y, sobre todo, en las cercanías de los esteros. Los guaireños le dan su amparo siendo, quizás, Villarrica su principal refugio.

Sus propagados de hoy son generalmente los pájaros; antes, hasta los monos. Es una planta muy delicada para trasplantar por sus exigencias con la calidad del suelo, el medio, el aire, el lugar.

La cáscara es amarilla y parte carnosa; la semilla es blanca. Mancha la ropa al contacto del mismo. Algunos cantantes  preparan una infusión de la cáscara, dicen que es muy buena para la garganta.

El pacurí es un arbusto que puede llegar a unos tres a cuatro metros de altura que fructifica, diríamos, desbordantemente. Decenas de frutos pueden dar una sola rama por lo que los villarriqueños incorporaron sus ramas a los pesebres navideños.

Nada mejor que darse un descanso a su frondosa sombra en los días calurosos de Paraguay.

Las áureas frutas se consumen al natural y en forma de mermeladas y postres. Las mujeres de antes las aprovechaban en la preparación de postres para el consumo en las casas. De vez en vez se vende la fruta empaquetada en envases de plástico, como en la terminal de ómnibus de Ciudad del Este.

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