La “tormenta” que alcanzó a los pequeños agricultores

0
300
La colonia Santa Lucía estimula la producción agrícola a nivel empresarial.

Por Efraín Martínez Cuevas

Somos protagonistas de “la furiosa tormenta de cambios”, como diría Alvin Toffler, por eso emigramos con facilidad hacia cualquier parte del mundo (en España están radicados unos 150.000 paraguayos); nos informamos también, sobre todo, a través de Internet, promovemos transacciones de negocios a través de la informática, los planes escolares contemplan la enseñanza a/desde largas distancias, etc.

La tormenta en lugar de aminorar adquiere más fuerza.

Así, por ejemplo, la mayor parte de la producción agrícola paraguaya se lleva adelante mediante tecnologías de última generación; el transporte de la soja se efectúa en barcazas construidas en nuestro país siendo hoy la nuestra una de las tres flotas más grandes del mundo. Igualmente la siembra de los granos de exportación es al mismo tiempo extensivo e intensivo.

Las exportaciones paraguayas ya no dependen de la carreta ni del arado a mancera; tampoco la tierra es volteada, como acostumbran los pequeños agricultores, sino se la produce en base a la siembra es directa.

Los cambios barren los viejos modelos chacreros con olas de creciente rapidez e inusitada fuerza que rompió con todos los modelos conocidos.

Por eso, por ejemplo, los colonos del nuevo asentamiento Santa Lucía, entre los departamentos de Alto Paraná y Canindeyú, esperan solo la solución judicial de un problema de tenencia de tierra para iniciar el trabajo agrícola con la matriz empresarial: siembra intensiva y extensiva y, en base a granos para su comercialización en el exterior.

En la recientemente formada colonia Teko Pyahu, en las cercanías de Yhú, los agricultores provenientes de Guahory, a meses de la mudanza, empiezan a sembrar extensivamente como nunca han practicado. De la noche a la mañana, como un tornado, pasan a trabajar con energía como productores empresariales en base a una organización creada para el efecto dejando de lado los viejos hábitos trabajados teniendo por herramientas solo la azada y el machete.

Desde luego, el nuevo molde productivo cuenta con el apoyo del Estado hasta que los colonos puedan andar en el trabajo con plena autonomía. El INDERT lidera esta verdadera revolución en el campo.

A este ritmo el campo tendrá solo productores empresariales donde nuestros campesinos serán activos protagonistas porque no hay otra salida, el cambio es una fuerza concreta que cala hondo en el campo paraguayo que obliga a todos a representar nuevos roles para el bien de todos.

Deja un comentario