El precio de este gigante rojo, ¿tiene idea a cuánto alcanza?

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Dos aviones Cessna 210 usados y en buenas condiciones y una camioneta todo terreno cero kilómetro se puede comprar por el precio de esta máquina.

¿Sabe cuánto cuesta esta cosechadora cero hora, nuevo de paquete? Para responder a la pregunta fuimos a la Expo Santa Rita y nos dieron el precio. Sin embargo, el vendedor nos dijo algo que la mayoría no sabe, solo los directamente involucrados a la agricultura empresarial: que ahí comienzan los gastos para producir la soja y otros granos.

Para mover la máquina es necesario echar combustible al tanque y lubricar la estructura mecánica. Son varios litros de aceite y kilos de grasas. Todo tiene su costo. Tiempo después, las cubiertas deberán ser cambiadas, los filtros, las correas y otras piezas desgastadas, también.

Para trabajar un día, el gigante rojo no consume menos de 700 litros de diesel. El productor Eno Michels dijo que él carga a su cosechadora un tipo de gasoil que cuesta 5.600 guaraníes el litro. Con 700 litros de combustible se cosechan de cincuenta a sesenta hectáreas por jornada. El consumo promedio ronda por los 16 litros por hectárea cosechada. Unos 150.000 a 200.000 kilos son levantados a diario por una máquina. La franja cubierta por la cosechadora es de 10 a 12 metros de ancho.

El precio de cada cubierta radial ronda por los 2.500 dólares; la común, 1.500 dólares.

Volvamos a la máquina de la feria. Este gigante rojo expuesto en la muestra de Santa Rita cuesta 337.000 dólares.

La eficiencia productiva obliga al productor primario a adquirirlo.

Los opositores a la producción granera que hagan cálculos respecto al cuánto se gasta por año en una cosechadora, pero también en los camiones para el traslado de la cosecha hasta el silo. Añada el costo diario de la labor del personal.

Por la compra de la máquina cosechadora, el agricultor aporta el porcentaje respectivo legal al fisco con carácter de impuesto, que también se da en la adquisición de combustibles y lubricantes, compra de repuestos, etc.

Para justificar la comprar de este monstruo el área de siembra deberá ser proporcional a la inversión. Cada hectárea tiene un costo en concepto de semilla, agroquímicos, utilización de máquinas, etc., que van sumando costos y, sobre todo, impuestos abonados al fisco a través de las grandes compradoras de granos del país.

Queda una reflexión, pues, como epílogo del artículo:

No es barato sembrar granos en el mundo, tiene un costo que solo quien opera con criterio empresarial podrá obtener ganancias, cuando las circunstancias climáticas y de mercado permiten.

Una reflexión que incluye lo que todo productor de granos sabe: quien está en este oficio agrícola no solo debe ser agricultor propiamente dicho sino también tractorista, mecánico, electricista, chapista, gomero, chofer de camiones, etc., de lo contrario la soja, el trigo o el maíz arruinará financieramente al productor primario.

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