La cooperativa es una canasta familiar

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Doña Clarise y canasta, la misma que llevaba a la chacra décadas atrás.

La cooperativa es como una canasta en la que tenemos todo para vivir mejor. De ella extraemos todo cuanto necesitamos, cuanto hemos sembrado, afirma Clarise Marina Forlin, una inmigrante brasileña asentada en Santa Rosa del Monday desde 1985, una de las socias fundadoras de la cooperativa “Unión-Curupayty”, del lugar.

Clarise contrajo matrimonio con Dirneu Forlín, fallecido hace cinco años de cáncer, y tuvieron dos hijos: Rafael (31) y Luana (26) quiénes ya formaron sus respectivas familias. Sus nietas son Cecilia y Valentina.

Ellos son, como todos los de Santa Rosa, Alto Paraná, familias de agricultores que empezaron de cero y que crecieron de a poco. “No, hoy no me falta nada para ser feliz, tengo mi familia, mis amigos, mi Dios, mi cooperativa. Tampoco pienso cambiar de lugar para vivir, Santa rosa es mi pueblo”, dijo durante una entrevista con Paraguay Rembiapó en su domicilio en aquella localidad productora de granos.

-¿Por qué la cooperativa es una canasta?

-Porque en ella hay todo lo que necesitamos. Entre todos hacemos la sociedad cooperativa que, felizmente, no nos hace faltar nada. Ella es una canasta donde hay alimentos, ropas, útiles para nuestros escolares, hasta otras que pareciera no cabrían en la canasta, pero caben, la camioneta, la máquina para trabajar, etc… La cooperativa, en fin, es como la canasta que fue para mi marido en la chacra.

-¿Cómo es eso?

-Y que yo llevaba todos los días en la canasta la comida a mi marido en la chacra. El arroz, el poroto, la mandioca. Era mi trabajo de todos los días. Tengo todavía la canasta (nos muestra y la fotografiamos con ella mientras ella ríe). A veces cocinaba en la chacra, entonces llevaba en la canasta incluso la leche para la manadera de mi hijo Rafael que entonces era bebé.

-Para que la cooperativa sea una canasta de la cual extraer lo necesario para la casa también se la debe cuidar.

-Claro. La vaca no da leche si no se la alimenta ni la gallina, huevos. La cooperativa es la gallina de los huevos de oro si sabemos cuidarla. Cuando fundamos la cooperativa éramos pocos y nada tenía la comunidad de los socios. La cuidamos, la hicimos crecer y hoy es grande que a todos nos da para seguir adelante como trabajadores. La cooperativa tiene más de 200 socios.

-Ahora que sus hijos ya formaron hogar y tienen hijos y, que su marido ya falleció, ¿no piensa volver a Marechal Cândido Rondon?

-No. Yo estoy bien en Santa Rosa. Aquí tengo todo, nada me falta. Tengo añoranzas por mi lugar de origen, pero para eso visito a los míos allá, donde viven mis padres, y luego vulevo feliz y contenta. Definitivamente yo me quedo en Santa Rosa, no hay otro lugar mejor que este para mí.

– ¿Santa Rosa es segura, tranquila, como para que usted, por ejemplo, se dé el gusto de tomar aire en la plaza de la ciudad?

-Desde luego. Es lo más seguro, lo mismo que sus calles. A veces tenemos la desagradable presencia de rateros, pero pronto son controlados. En líneas generales todos vivimos pacíficamente en nuestra comunidad. Todos creemos en Dios y creo que la religiosidad también nos ayuda a vivir en paz y abundancia.

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